La Callecita

Enero 15, 2008

Una de Futbol

Archivado en: Uncategorized — Timoteo @ 11:31 am

I

Hace muchos años, cuando el fútbol era un deporte sucio, cuando los presidentes no hacían comidas previas de hermandad, cuando España era primitiva y la gente se ostiaba por seguir los colores, cuando el Bernabeu era un circo donde no había asientos para la clase baja, campeaba por España un peculiar individuo. Carlos Bilardo. Tuvimos ocasión de verle entrenar durante un tiempo a aquel efímero Sevilla de Maradona.

Bien, la secuencia es esta: Diego Armando llega tarde a un cruce con Albístegui, jugador del SuperDepor, y le arrea una patada en la cara partiéndole el tabique nasal. Vemos que se avalanzan varias personas sobre el lugar de la conflictiva jugada, entre ellos un inocente medico del Sevilla. Bilardo que ve como el medico de su equipo por solidaridad, se lanza a ayudar al contrario, se empieza a subir por las paredes.

-¡Domingo, la puta que te parió boludo, en vez de agarrar a Diego, agarras al otro!. ¡Los nuestros son los de rojo no los azules!.

Domingo, el medico, ante este conjunto de improperios, vuelve escaldado al banquillo mientras Bilardo le reprende.

Ah, que carajo te importa el otro! ¡pisálo, pisálo!

Días, e incluso años después, cuando un chavalin en cualquier patio de colegio, en una pachanga intentaba placar al delantero rival, el capitán del equipo le gritaba.

Pisalo, pisalo!

II

Nos encontramos en la semifinal de la Recopa que ganó el Zaragoza en París, contra un Chelsea que ya apuntaba maneras. Estadio de la Romareda. Los hinchas londinenses están bebiendo demasiada cerveza y también hinchando las pelotas a los cuerpos de seguridad del estado. Hacia el minuto 60 del partido la policia empieza a repartir ostiejas a los Holligans. La afición del Zaragoza arenga a los agresores.

-¡Pi-sa-lo, Pi-sa-lo!

Cuando la hinchada rival consigue oir estas palabras, los hijos de la pérfida Albión instantáneamente dejan de pegarse con los antidisturbios, y se ponen a aplaudir a los aficionados del Zaragoza. Imaginense la perplejidad.

Al dia siguiente los tabloides británicos, ensalzan la actitud del graderío maño, ya que cuando los antidisturbios masacraban a los fieles seguidores, una única y pacífica voz se impuso en el estadio: Paz y amor. Paz y amor.

Enero 8, 2008

Mermelada de frambuesa y osos panda, diálogo platónico

Archivado en: Ministerio de la Discordia, Nihilia, Timoteo — Timoteo @ 8:20 pm

- Oh maestro, he visto que en todas las listas de los mejores discos del año aparecen en altas posiciones unas creaciones llamadas bien Strawberry Jam, bien Person Pitch, incluso ambas, perpetradas por Animal Collective y Panda Bear, respectivamente. Que al final resultan ser más o menos los mismos responsables bajo distintos nombres. Pero el caso es que me he bajado comprado ansioso estos discos y tengo la sensación de que me han estafado. Puesto que las listas no se publicaron el 28 de diciembre, me cuesta explicar estos hechos. ¿Podría usted, oh maestro, iluminar con su sabiduría a este pobre y estulto siervo?

- Mi amado discípulo, ¿es que no hay forma de que un viejo y ajado maestro pervierta a las vestales media hora sin que lo abrumen con dudas existenciales? Supongo que los dioses piensan que los óleos corporales siempre pueden esperar… Toma mi ejemplo y concluye, querido aprendiz, que duro camino es el de la sabiduría, uno nunca sabe si le gustará transitarlo o no, tan sólo lo emprende para acercarse más a la verdad…

- Disculpe mi intromisión, admirado maestro, pero no veía claro el término de esta bacanal. Ya he comprobado en mis propias carnes lo dura que puede ser la sabiduría. Con dos sabios distintos. ¡Que le zurzan a la música! ¿Ha dicho vestales?

- ¡Por Apolo! ¡Guárdate eso, discípulo impetuoso, que me espantas las felatrices! Devuelve tus humores a zonas más dadas al logos y continuemos. Efectivamente, la primera vez que los escuché me pareció que un puñado de jóvenes desbocados habían llevado demasiado lejos el “in vino veritas” pero, ¿estafado? Cuéntame, hijo, por qué.

- No me salga con latinajos, que estamos, oh alto sabio, ya en el siglo XXI. ¿Cómo explicarlo? Diré que resulta difícil calificar eso como música. No cualquier cosa que suena en un, oh tú el iluminado, reproductor de CD’s es necesariamente música, como no es una oh novela cualquier taco de hojas encuadernadas.

- Incisivas palabras, veo que este cuatrimestre has has usado más el cincel y las losas de retórica que el anterior. Cierto es, mi aprendiz, que el devenir en las formas de las tonadas populares puede alumbrar engendros tales que Atenas entera se mese las barbas. No obstante, de cada ser debe observarse la esencia tras su apariencia, y ver si este simplemente busca la armonía con el presente o hay algo más allá, puesto que una forma novedosa sin contenido sería como si esta vasija ornamentada no contuviera una sabrosa libación… ¿Gustas, salao?

- Gracias, majo. ¿Quiere decir que, oh beodo entre los beodos, en realidad es la misma mierda de siempre pero con extraños sonidos propios del Hades en lugar de armoniosas liras? Está entonces, oh, de acuerdo con esa caterva de paganos que se atreven a compararlos con los mismísimos Beach Boys, que surfean con las nereidas bajo la protección de Apolo por los siglos de los siglos, hip, amén.

- Queridos discípulos, creo que hay que estar mucho más borracho que yo para decir tal cosa.

- ¿Más? Yo creí que estaba impartiendo, oh amadísimo maestro, una lección práctica sobre la cantidad de hidromiel que aún permite la erección y el habla, aunque no de forma simultánea. Mas no nos perdamos en los recovecos espirituosos del diálogo. Estuve pensando durante su incomprensible perorata sobre las formas de tres guiones más arriba que a lo mejor el problema es creer que cualquier cosa encuadernada debe ser una novela, cuando en realidad bien puede ser un poemario o un libro de recetas. Tal vez estos discos sean de un género distinto al acostumbrado. Tal vez sean, no novelas, sino ensayos sobre los límites de la música. Así, no habría que buscar personajes ni argumento, sólo la exposición de razonamientos, oh… qué resaca voya tener mañana, maldito Baco, juro que es la última vez.

- Sospecho que lo que hace grande una obra no son sus planteamientos, sino sus resultados, por mucho que estos estén en la base… pero respeta el desgastado hígado de tu maestro, mi cada vez más apuesto aprendiz, y únete al sarao de una vez. Deja tu toga, tiéndete en el diván y deja que mis sacerdotisas te deleiten, porque al final todo se reduce a esto, hijo mío, todo se reduce a esto…

Enero 2, 2008

Juventud, indolente juventud

Archivado en: Nihilia, Timoteo — Timoteo @ 10:28 pm
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Diciembre 27, 2007

La lista

Archivado en: Ministerio de la Discordia — Timoteo @ 12:18 pm

Este ha sido el año en el que todo el mundo sacó disco. Tanto promesas del pasado (Radiohead) como segundas partes de cosas recientes (Arcade Fire). Probablemente fue el año más exitante en este sentido, y en el que he acabado más saturado, tambien. Se que es poco arriesgada, pero he escuchado lo justo este año.

MEJOR DISCO INTERNACIONAL

1.In Rainbows-Radiohead
2.The Boxer-The National
3.Neon Bible-Arcade Fire
4.Magic Position-Patrick Wolf
5.Sound of Silver-Lcd Soundsystem
6.Gagagagagagagagagagagagagagagagagagaga-Spoon
7.Strawberry Jam-Animal Collective
8.Some loud Thunder-Clap your hands say yeah.
9.Back to black-Amy Winnehouse
10.Jarvis-Jarvis Cocker

MEJOR DISCO NACIONAL

1.La Leyenda del Espacio-Los Planetas
2.La Costa Azul-Sidonie
3.Batiskafo Katiuskas-Antonia Font
4.Triangulo de amor Bizarro-Triangulo de amor Bizarro
5.Verano Fatal-Nacho Vegas y Cristina Rosenvinge
6.La lengua Popular-Andres Calamaro
7.Aproximaciones-Pereza (Mención Especial)
8.Lisabö-Ezkeluak
9.Set tota la vida-Mishima
10.El shock de Leia-Lagartija Nick

MEJOR CANCIÓN INTERNACIONAL.

Atlas-Battles
Peacebone-Animal Collective
Four Winds-Bright Eyes
Revival-Soulsavers
All My Friends-Lcd Soundsystem

MEJOR CANCION NACIONAL

Wa Yeah!- Antonia Font
El canto del Bute-Los Planetas
Estrella Azul de España-Triangulo de amor Bizarro
Soy tuyo-Andres Calamaro
Beatles-Pereza

Videoclip

Peacebone-Animal Collective
Wa yeah-Antonia Font
Atlas-Battles
D.A.N.C.E- Justice
Menomena-Evil bee

Diciembre 24, 2007

Carrefour les desea feliz Navidad

Archivado en: Ministerio del Escarnio Público, Timoteo — Timoteo @ 11:53 pm

Desde el advenimiento de la Democracia los vecinos de Hortaleza vienen realizando su propia Cabalgata de Reyes. Se reúnen distintas asociaciones, deciden el tema de cada carroza, la diseñan, presentan un presupuesto a la Junta de Distrito, reciben el dinero y ponen en marcha el plan. Por fin, la noche del cinco de enero se disfrazan y recorren todo el distrito repartiendo caramelos e ilusión. No es la cabalgata más espectacular, pero es una actividad bonita en la que se implican gentes de todo el barrio, de forma altruista, para disfrute de los más pequeños. Este año no.

La nueva concejal de Hortaleza, Elena Sánchez Gallar, hasta las elecciones de mayo responsable de Ciudad Lineal, ha decidido como su primera acción en el cargo privatizar el evento en base a dos argumentos: la seguridad y la excelencia. El primero es absurdo y apenas se mantiene en pie, pues en veinte años nadie recuerda incidente alguno digno de mencionarse ni durante la cabalgata ni durante su preparación; y en todo caso siempre se puede buscar alguna fórmula para mejorar la seguridad dentro del sistema tradicional. El segundo resulta un insulto a la gente que ha trabajado en las carrozas a lo largo de todo este tiempo, diciéndoles que sus creaciones son una basura, por más que confesó no haber acudido nunca a la celebración. Os merecéis algo mejor, os guste o no (hacia el minuto 8:30).

La organización se ha abierto a concurso público. Curiosamente, sólo se ha presentado una empresa, Yeiyeba SL, que se ha llevado el encargo y 70.000 euros. Más de lo que han dado jamás como subvenciones a los vecinos, claro, así ya podrán montarse una cabalgata mejor. Sin embargo, no es sólo dinero que va a mayor lucro de dicha empresa, es también dinero que deja de circular por el barrio. Hasta ahora las asociaciones construían sus carrozas comprando listones al carpintero de la esquina, papeles a la papelería de enfrente, pinturas en aquel taller… todos estos pequeños comercios dejan de benerficiarse con la actividad.

Por supuesto, más allá del interés económico, está la implicación de la gente que se reúne y trabaja para un proyecto común, estrechando lazos entre vecinos. Cientos de personas que colaboraban a lo largo de un mes y conseguían sacar adelante un tinglado de estas proporciones. Es preferible que el tipo de ahí al lado siga siendo un extraño. Y los niños, ¿es que nadie va a pensar en los niños? A todos esos chavales que elegían el tema de la carroza, que se pasaban diciembre haciendo manualidades, que se construían un disfraz, ¿qué les queda? Todavía les dejan subirse a las carrozas (patrocinadas) a lanzar caramelos, pero la ilusión no es la misma.

Para rematar, el tradicional recorrido por todos los barrios del ditrito es sustituido por el “del distrito en expansión, adonde llega el metro y el autobús”, según la concejal. Es decir, en torno a la zona bonita, la del centro comercial en el acabará (esta vez, por cierto, sin los fuegos artificiales de toda la vida), y obviando esos guetos de la UVA, Santa María, San Lorenzo. No nos vayan a estropear la foto.

Todo esto ha llevado a que las asociaciones que hasta ahora se encargaban de la cabalgata se movilicen en contra de esta privatización. Enviaron una carta a la ínclita y ya se han hecho eco del asunto varios medios de comunicación. Ahora andan recogiendo firmas para presentar ante la Junta de Distrito, aunque sin muchas esperanzas en poder cambiar algo. El debate interno se divide entre los que quieren seguir participando en lo poco que todavía les dejan y los que se niegan rotundamente a entrar en el juego y proponen acciones de boicot. Yo, desde luego, me alinearía con esta senda kamikaze: haría propaganda en el barrio para disuadir a los vecinos de acercarse al desfile; aseguraría a la organización que acudiríamos a subirnos en las carrozas y luego les dejaría plantados o sacaría pancartas de protesta desde las alturas o lanzaría pasquines junto a los caramelos; o me plantaría en medio del recorrido para hacer visible la protesta. Tratar, en fin, de conservar algo de dignidad.

Leyendo el título alguien podría haber pensado que iba a empezar a despotricar contra estas felices fiestas por el cariz consumista que han ido adquiriendo. Nada más lejos de mi intención. Como dice el imprescindible Rafael Reig, lo bueno de estas fechas no es aproximarnos a Dios, sino que “está en las comilonas y las borracherías bien acompañado” y en el recuerdo de las alegrías infantiles, añado. Vacaciones, gente nueva en casa, dulces, regalos, películas de dibujos, banquetes pantagruélicos y algún sorbito de champán. Pero, más allá de todas las cosas materiales, se percibía también un ambiente más relajado, alegre, cercano. Los problemas de todo el año quedaban en un segundo plano en pos de la concordia familiar, de una atmósfera de inocencia para los niños.

Eso es lo que han arrebatado a los vecinos de Hortaleza, la posibilidad de unirse al psicópata del piso de arriba que arrastra muebles los domingos por la mañana y a la desalmada que fríe sardinas en el balcón cuando terminas de tender la ropa y al cerdo que deja la basura chorreante en mitad del descansillo y al desgraciado que no centra su coche en la plaza de aparcamiento obligándote a hacer el doble de las maniobras necesarias. Unirse todos, olvidando los roces del día a día, para sacar adelante un proyecto cargado de ilusión que haga felices a los más pequeños y, aunque sea un espejismo de apenas unos días, también a los mayores.

Diciembre 21, 2007

Cachete con cachete

Archivado en: Ministerio de la Discordia, Nihilia — Timoteo @ 2:37 pm

Hoy el Congreso de los Diputados ha modificado la redacción de dos artículos del Código Civil, a petición de la ONU y diversas organizaciones de protección de la infancia para, entre alguna otra cosa, modificar una línea del artículo 154 que decía que los padres “podrán corregir razonable y moderadamente a los hijos” por “la patria potestad se ejercerá siempre en beneficio de los hijos, de acuerdo con su personalidad y con respeto a su integridad física y psíquica”.

El problema con la primera redacción del artículo era que, tanto la ONU como las organizaciones de protección de la infancia consideraban que el maltrato es una forma “razonable y moderada de corregir a los hijos”… perdón, creo que me he liado con la redacción, quería decir que consideraban que “corregir razonable y moderadamente a los hijos” puede ser maltratarles… no, bueno, eeeh… vale, admito que no estoy en disposición de contarles lo que querían decir exactamente, pero más o menos venían a decir que la antigua redacción del artículo era como dejar barra libre de capones, así que se propusieron arreglarlo.

El caso es que pensaban que con la redacción “con respeto a la integridad física y psíquica” todo quedaría más atado. De esta forma, ahora se considera que maltrato y cachete pueden ser una misma cosa, y pueden conllevar la misma pena, siempre que el juez estime que lo son. ¿Y saben cómo lo decidirá? Efectivamente, juzgando caso por caso si el castigo ha sido razonable y moderado. Pues bueno, pues vale, pues todos contentos, pero aquí alguien se merece una colleja.

Diciembre 19, 2007

Os odio, os odio tantísimo…

Archivado en: Ministerio del Escarnio Público, Nihilia — Timoteo @ 11:41 pm

¿Nunca han sentido odio irracional hacia algo? Yo sí, yo lo siento hacia

EL KIWI


No, no es un cojón con patas, es la mascota nacional de Nueva de Zelanda. Los zoólogos lo consideran un ave, por aproximación, pero tampoco crean que les gusta demasiado que saquen el tema. Analicemos someramente su fisonomía:

Un redondel gordo para el tronco y otro redondel más chico para la cabeza, ahí, innovando, un par de patas porque la mayoría de bichos vienen con alguna de serie, que en su momento se pensó en otros par de redondeles, un pico esmirriado y un par de alas como por compromiso, porque ya le habían puesto el pico y les sabía mal dejarlo sin alas, pero lo que es servirle para volar, nanay de la China.

Vamos, que tampoco se rompieron la cabeza para hacerlo. Más bien pareciera que, cuando terminaron de montar todas las especies, tuvieran un momento IKEA, se encontraran con que les sobraban unas cuantas piezas y decidieran que sí, que de ahí todavía se sacaban un pollo.

Obviamente, a la luz de la soluciones de diseño que se tomaron, cualquiera piensa que eso que contaba el tal Darwin era un camelo de los gordos, y ahora los creacionistas están convencidos de que tienen razón. Aún recuerdo cómo pude ver a un predicador exhibiendo uno de ellos en una vitrina, en medio de una conferencia, mientras le espetaba a los fieles:

-Si las especies evolucionan gracias a la ley del más fuerte y la mutación más útil, entonces, ¿¡Cómo demonios explican ESTO!?

Los murmullos de estupefacción se extendían por toda la sala, los hombres fruncían el ceño ante tal abominación, las mujeres gritaban y se desmayaban de la impresión, un par de personas cedieron a la histeria y huyeron desesperadas, proclamando la llegada del apocalipsis. Al fondo, una niña ocultaba su carita entre los bucles dorados de su pelo, coronados por un enorme lacito rosa, mientras se preguntaba entre sollozos:

-¿Por qué nos odia tanto nuestro Dios?

No se apiaden de los kiwis. Háganlo por ella. Háganlo por Shiny McCorky, quien perdió a su padre y sus cinco madres, tres de ellas hermanas también, a manos de dos kiwis pandilleros cuando iban camino de la Iglesia. Tras un duro día de trabajo en la granja, la familia McCorky se cruzó con los dos ovíparos que, poseídos por la drogaína, confundieron los restos de paja en la honrada ropa de los McCorky con deliciosos gusanillos y la emprendieron a picotazos con la familia entera. Ninguno de los McCorky pudo defenderse, fascinados ante la repugnante fisonomía de los dos amagos de ave. De sus cuerpos sólo se encontró una llave y los cinturones de castidad de las señoras McCorky. Gente buena y trabajadora que no merecía tal fin.


Háganlo por los McCorky. Háganlo por la joven Shiny McCorky, para que no pierda su fe y no abrace la prostitución. Háganlo por todos los McCorkys y todas las Shiny McCorky del mundo. Observen su mirada, ese abismo existencial, ese destello de maldad en lo más profundo de su ser y no lo duden: si alguna vez ven uno, piensen que su orondo cuerpo es una invitación a calzarse las Predator, empuñar el hierro del 15 o la pala de pelotari y deleitarse observándolos trazar una parábola en el aire. Señores de Greenpeace: no jueguen a ser Dios con los kiwis. Señores zoófilos: caben en una mano, no les digo ná.

A por ellos.

Diciembre 14, 2007

Iniciación a la lectura

Archivado en: Ministerio de lo Interior, Timoteo — Timoteo @ 4:21 pm

Hace unos años, cuando ya tenía un libro entre mis manos –un antiguo libro de tapas duras- cuando ya había llegado al nudo, a la parte interesante, tuve que dejarlo temporalmente para centrar mi atención en un encargo del colegio, una novela moderna que nos había mandado leer la profesora de lengua.

En el momento en que volví al primero, al libro antiguo de tapas duras encuadernado en cuero, éste me reprendió con acritud:

- Mira, ya me parece mal que te pases el día mirando con deseo cada clásico que se te cruza, que ojees los libros de otros, y soporto que coquetees continuamente con periódicos y revistas, pero que en mitad de nuestra relación te vayas con otra novela es algo inadmisible.

- No es lo que parece. No es lo que estás pensando.

- Claro, y yo soy tonta. ¡Que no fui impresa ayer!

– Es evidente que he estado con otro libro, pero entiéndelo, yo no quería, me obligaron. Yo estoy mucho más a gusto contigo que estás hecha al hombre, a sus gustos y a sus manías. La otra novela, en cambio, acababa de salir de la librería…

- Así que –cortó el libro antiguo de tapas duras encuadernado en cuero con el título en letras doradas- encima te vas con una más joven que yo.

- No. Bueno, sí. No exactamente. ¿Qué importa la época? Aunque si te consuela, tú eres mejor, disfruto mucho más con tu lectura.

- No, no me consuela. Y no soporto que me hayas sido infiel. Creo que lo mejor será dejarlo por un tiempo.

Era una novela de carácter, desde luego. Sin embargo, yo no estaba dispuesto a prorrogar nuestra relación por más tiempo, así que aquella misma tarde terminé con ella.

Durante la semana siguiente estuve demasiado atareado con los estudios como para leer. Al final cayó en mis manos un libro que había leído no hacía tanto, algo pedante, pero que me había gustado mucho:

- Últimamente te veo un tanto alicaído. Si quieres te puedo presentar una novela, vieja amiga mía, compañera de estante en la librería. Es muy simpática e hilarante. Creo que te subirá el ánimo.

Al día siguiente me encontraba con una edición reciente de una disparatada comedia de Mendoza. El libro estaba a estrenar, inmaculado y, claro, como todos los libros nuevos, se encontraba demasiado rígido y le costaba mantenerse abierto por la página. Es más fácil manejar libros que ya se han leído unas cuantas veces. La ventaja de los libros de biblioteca: están algo manoseados y precisamente eso facilita las cosas. Por no mencionar lo maravilloso de poder elegir entre un extenso catálogo sin compromisos, no como cuando compras un libro y te sientes obligado a leerlo entero aunque no te esté gustando.

- Tengo que confesarte que es mi primera vez- dijo una vocecita aguda.

- ¿Qué?- pregunté algo desconcertado.

- Que nunca antes había sido leída. Siquiera hojeada, como casi todas mis compañeras.

- Oh, no te preocupes, no es la primera vez que estoy en una situación parecida. Intenta relajarte, que todo irá bien.

- No sé si estaré a la altura.

- Por ahora vas muy bien: tienes un planteamiento original, algo surrealista, y me estoy divirtiendo mucho. Pero intenta dejar de temblar, que me cuesta leer así.

No deja de tener cierto punto saber que nadie ha tocado ese libro antes.

En ocasiones recaigo en novelas que ya he leído. Un encuentro casual, salta el recuerdo de los buenos tiempos compartidos, y me empiezo a preguntar si será como aquella vez, si sentiré lo mismo que hace cinco años, si realmente sería una experiencia tan maravillosa o ahora, más curtido, con más mundo, más vivencias, se convertiría en una lectura del montón. Alguna vez ha pasado. Con otras, en cambio, la comprobación ha supuesto una mejora: los detalles buenos que recordaba seguían allí y además descubrí algunos nuevos, incluso mejores, por los que anteriormente había pasado sin fijarme o sin ser capaz de verlos.

En cualquier caso, no sé cómo lo hago, pero no me duran nada los libros. Aunque puedo pasar algunos días sin literatura, en seguida me gana el mono y acabo leyendo lo primero que encuentro en la estantería. Un par de tardes, alguna noche si la cosa se pone muy interesante, y adiós. Durante el curso todavía aguanto algunas semanas, incluso meses, con el mismo; supongo que porque apenas nos vemos. Pero es que durante las vacaciones, en especial en el verano, se convierte en un desfile de títulos, sin apenas descompresión entre uno y otro. Todo el día en la playa tirados, sin más compañía que el sol y el murmullo del mar, sin más pertrechos que una toalla y un bote de protector solar, ensayando nuevas posturas con las que evitar que se duerman las extremidades, tan solo interrumpido por algún chapuzón cuando me acaloro demasiado. En esas condiciones extremas puedo llegar a leer cuatro o cinco novelas a la semana.

Ahora mismo, sin embargo, sin saber muy bien cómo ni por qué, me hayo en un laberinto de lecturas cruzadas del que no sé si seré capaz de salir con buen pie: a principios de curso comencé Octubre, octubre, tras cuatro capítulos empecé El jarama, pero ese mismo día fui a la Fnac y me compré A Long Way Down y The Picture of Dorian Gray. El primero sucumbió de inmediato, el segundo fue abandonado con sólo unas pocas páginas leídas al reencontrarme con High Fidelity en la estantería de un amigo. Para rematar la faena, por mi santo me regalaron Un día de cólera, con el que estuve dos noches, y Tu rostro mañana 3. Verano y sombra y adiós, que no he llegado a abrir, pues la semana pasada tuve un flechazo con una edición de bolsillo de In the Country of Last Things. Cuando acabe con Paul Auster, ¿cuál debería retomar?

Diciembre 13, 2007

Sin Amor

Archivado en: Uncategorized — Timoteo @ 10:04 pm

Lamentando mucho pisar el hilarante post de Nihilia, debo de hacer una actualización. Hace ya casi dos años que dejé de prestarle atención al torrente de noticias, rumores y desmentidos que desencadena cada invierno los carteles de festivales de verano que ahora son tan populares. El año pasado creo que ya se llego a las cotas más degradantes de la cultura del Hype dentro de los grandes festivales. Innumerables bandas británicas que ni siquiera habían sacado un disco, poblaban la mayor parte de estos concentrados. Aquel año fue el que probablemente la cultura indie más cerca estuvo de la dinámica más abiertamente comercial. Y me imagino que las cosas no cambiaran, por lo menos a corto plazo. Por eso saludo con entusiasmo que en el Fib se hayan decidido a confirmar un grupo tan personal como My bloody Valentine. Hace unos minutos me he puesto el Loveless y me ha lanzado de una ostia a mi post adolescencia. Ahora con perspectiva entiendo lo mucho que ha condicionado a la mayor parte de la música de los 90. En estos momentos estoy escuchando Sometimes, y podría pasar por cualquier tema del “Rock Action” de Mogwai o por cualquier tema lisérgico del Super 8. También me hace pensar que The Jesus & Mary Chain podrían haber alcanzado las cotas del Loveless sin no hubieran metido ruidos de martillo, radiales y sierras mecánicas, junto a perfectas melodías Pop. En fin. Se supone que por eso se llamo Noise.

Sin razón alguna, me niego a titular este post

Archivado en: Ministerio de Anécdotas, Nihilia — Timoteo @ 7:59 pm

Venía yo pensando en aquello del Twitter, EnriqueDance y la excursión de niños pijos con la que acababa de cruzarme en el Metro (¿Veis niños? Así viaja la gente que no tiene chófer.), cuando me he acordado de un estultao que apareció por casa una noche de guateque. Era el acompañante de la chica con la que quería retozar por aquel entonces, y era un monstruo de las twittipolleces. Entre todas las píldoras de ingenio, agudeza y audacia intelectual que despilfarró durante TODA LA PUTA NOCHE, una pasará a la historia:

“Si las naranjas se llaman naranjas, ¿por qué los limones no se llaman amarillos?”

Maldita sea, y ahí estaba ella, desperdiciando su preciosa risa en los rebuznos de aquel infraser. Pronto se redimiría ella, a mis ojos, porque tenía la demencial costumbre de poner la música en el coche a todo trapo y, en cada semáforo en rojo, saltar del coche y ponerse a interpretar la danza de la lluvia a su alrededor. Ni que decir tiene que acepté emocionado participar en tal astracanada. Los malos tragos hacen que los buenos sean aún mejores.

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