La Callecita

Octubre 17, 2007

Grandes momentos de la música en español 3

Archivado en: Ministerio de la desidia y el rencor, Segundo de Chomon — Timoteo @ 10:27 am

Llevaba toda la noche pendiente de ella. De ella y de sus amigos que no habían sido invitados, pero que los había transformado en los míos. La cogí y la llevé a un apartado. Le dije todo lo que tenía que decir esperando que aquél fuera el cumpleaños más feliz de mi vida y… No lo fue. Tres horas después todo el mundo se había ido, incluso ella, y sólo quedaba un amigo de la infancia intentando descolgar todos los cuadros de la casa. El Mercedes descapotable de mi tío esperaba en el garaje, me decía ¡ven!, piérdeme por la noche madrileña, por sus luces y sus sombras. Y poco después sobrevolábamos la M-40 dirección a ninguna parte. Mi amigo, etiqueta blanca en mano, había decidido que el asiento de copiloto no era lo suficientemente alto como para percibir la velocidad de trayecto. Un reflejo en la guantera me hacia recaer cada vez que bajaba la vista en una X. Era un disco y lo introduje en el reproductor, y sonaron unos acordes de guitarra como del fin del mundo, y unos redobles de marcha marcial y una voz casi imperceptible. Y mi amigo Juan me dirá que la felicidad en un concepto tan volátil que no merece la pena hablar de ella. A pesar de que fuera un segundo premio, aquella canción me decía que allí estaba para cuando me necesitara.

Octubre 10, 2007

Grandes momentos de la música en español (2 de 3)

Archivado en: Ministerio de la desidia y el rencor, Segundo de Chomon — Timoteo @ 11:38 am

Un hombre con chaqueta vestido de negro baja entre la niebla al andén de un pueblo perdido en la cordillera cantábrica. Todavía permanece nevado pues el invierno no ha abandonado el lugar. Lleva un maletín y un cigarro apenas encendido que le cuelga del labio inferior. Las pocas personas con las que se cruza por las solitarias calles del lugar no le miran con la extrañeza de un turista perdido, sino con odio. Algunos con miedo. Entra en una de las casas y permanece un pequeño espacio de tiempo. A la media hora ya vuelve de camino a la estación y se sienta a esperar el tren. Al fondo se puede ver el pueblo enclavado en la ladera del monte. Una de las casas vomita una gran columna de Humo. El hombre se enciende otro cigarrillo en el banco de la estación. Piensa que es probable que hoy por fin llueva.

Septiembre 30, 2007

Grandes momentos de la musica en español (1 de 3)

Archivado en: Ministerio de la desidia y el rencor, Segundo de Chomon — Timoteo @ 5:25 pm

No recuerdo exactamente anoche, quien, ni cuando, me comentó una anécdota. En un momento determinado tuvo la fortuna de dialogar con Calamaro, (parecía un testimonio creíble). El tipo, que el alcohol y el cansancio se ha encargado de borrarle el rostro, contó como “el cantante” accedió a describirle como un sobrino suyo, intentó reventarle la cabeza con un bate de béisbol una nochevieja de abusos.

Hoy, leyendo una reseña del disco en Mondosonoro, hay un párrafo en el que habla del asunto. Corrobora que no solamente mi amigo no mentía, sino que completaba la información asegurando que ese año lo recibió en el hospital.

Me sorprendió también como Nacho Vegas contesta a una pregunta de Rolling Stone en el que le preguntaban en que sesión de grabación mítica le hubiera gustado estar. Honestidad brutal. Según cuenta Vegas aquello fue el espectáculo mas surrealista jamas contado. En un momento de la noche Calamaro cree que deben meter un acordeon en un tema, pero un acordeon que suene a “calle”. Y tu ves a Calamaro a altas horas de la madrugada buscando un acordeonista callejero por la Gran Via

En plena cosecha toxica se comentaba como Calamaro recorría las revistas musicales asegurando que Dylan se había basado en en “Honestidad Brutal” para componer “Love And Thef“.

Alguien en la prensa musical intentaba establecer analogías entre “Honestidad Brutal” y “Blonde on Blonde“. Puede ser un argumento interesante pero después de escucharlo nuevamente esta mañana creo que sería una ignominia compararlo. Puede que resulte muy evidente esa cadencia vocal tan característica de ambos, pero no… Honestidad Brutal es un disco de canciones, muchas obras maestras, tambien con algunas estupideces excesivas que se pueden oír sin problema.

Pero hoy en día creo que no existe un solo disco capaz de reunir tantas grandes canciones, himnos generacionales a su modo para algunos de nosotros, alegatos acerca de la soledad y la tristeza, la diversión y la desproporción.

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